Buenos hábitos para tus comidas
La adolescencia: etapa de cambios físicos y psíquicos. Caracterizada por un exceso de actividad y en la que se completa el crecimiento de tu cuerpo.
Por eso es muy importante una adecuada alimentación, no solo para lograr un óptimo rendimiento, sino también para garantizar una buena salud presente y futura.

Para lograr una correcta alimentación debés tener en cuenta tres aspectos: cantidad de alimentos que ingieras, calidad y distribución a lo largo del día.
Cada uno de estos puntos influyen en el rendimiento y en el peso corporal.
Cantidad: debe estar adecuada a tu estatura, edad, sexo y a la actividad física que realices.
Calidad: es importante que consumas hidratos de carbono provenientes de cereales y pastas y disminuyas el consumo de azúcar y dulces.
Distribución:es fundamentalrealizar cuatro comidas: desayuno, almuerzo, merienda, cena y en caso de ser necesario, dos colaciones (media mañana y tarde). Este aporte fraccionado y controlado de calorías evita la ingesta de alimentos de mala calidad que por lo general se produce al estar varias horas sin comer.



Las proteínas deben ser de origen animal, estas las encontrás en huevos, lácteos y carnes.
Es importante que las grasas provengan de los vegetales. Esto ayuda a prevenir problemas futuros de dislipidemias (el colesterol y otras grasas elevadas)  y disminuir las molestias propias de la edad como el  acné. Consumí aceite en forma cruda (para condimentar) y evitá la ingesta de manteca, grasa y margarina, que a pesar de provenir del reino vegetal, en su fabricación sufre un proceso que resulta tan dañino como la grasa animal.

Lácteos Los lácteos proporcionan, entre otras cosas, proteínas de buena calidad y calcio. Es el mineral que conforma los dientes y los huesos, por eso es de suma importancia en esta etapa de tu vida en la que estás completando el crecimiento. Además hasta los veinte años tu cuerpo forma depósito de este mineral.
Debés ingerir cantidades adecuadas de leche, yogur y queso, pero tené en cuenta de hacerlo lejos de las comidas principales (almuerzo y cena) para lograr un mayor provecho del calcio.

Comidas fuera de casa Es factible que realices comidas fuera de casa. En este caso, tratá de recurrir a comidas nutritivas, sanas y de fácil traslado e ingesta.
Algunas buenas opciones para tus almuerzos, podrían ser tartas o empanadas de verdura, pollo o carne, también sandwich de pollo, atún, caballa a los que les podés agregar huevo duro, tomate, lechuga.
Las opciones para desayunos, meriendas o colaciones pueden ser yogur con o sin cereales, fruta, sandwich de queso, barritas de cereales.


Qué hacemos con la “chatarra”
Es por todos sabidos que panchos, hamburguesas o papas fritas, son comidas altamente consumidas por los adolescentes. Es útil que sepas que éstas te proporcionan escasos nutrientes y exceso de grasas saturadas y colesterol.
Pero si las hamburguesas están hechas con carne sin grasa y además las  acompañás con alguna verdura (lechuga, tomate, etc.), pueden ser una buena opción para una salida con amigos. Alcohol

Consumo de alcohol Es común que ingieras alcohol fuera de tu casa. Desde el punto de vista nutricional, considerá que aporta muchísimas calorías, pero de las malas. Son lo que se llama “calorías vacías” es decir, que no aportan ningún nutriente.

Para tener en cuenta: el alcohol aporta 7 Kcal por gramo, mientras que las proteínas y los hidratos de carbono aportan 4 y las grasas 9 Kcal por gramo.


La adolescencia es el momento de sostener y reforzar los buenos  hábitos alimentarios.
Dado que las costumbres alimenticias se aprenden en el hogar, es importante que realices las comidas principales como almuerzo y cena con tu familia. Aprovechá estos momentos para charlar, compartir vivencias y adquirir  buenos hábitos.